Moratalla |
||
| El municipio de Moratalla ha estado durante cientos de años en las tierras quebradas y escabrosas que forman la frontera entre Andalucía, Murcia y Castilla-La Mancha. Se sitúa entre las 10 mayores de España con sus 961,3 kilómetros cuadrados de extensión. Es un poblamiento rico y fecundo desde el neolítico del que se conservan importantes vestigios como el dolmen de Bagil, el Cerro de las Víboras o los Castillicos, también la romanización y la cultura musulmana, han dejado su huella en esta villa fronteriza. Fue cristianizada tardíamente y consolidada en el XVI, es éste el siglo en el que se aborda la construcción de la Iglesia de Santa María de la Asunción, hoy monumento de carácter nacional que destaca por su planta y sus columnas jónicas, sustentadoras de elegantes bóvedas. También de la segunda mitad del XVI data el definitivo asentamiento de los franciscanos en el convento de San Sebastián, cuya torre y fachada, completadas en el XVIII, constituyen un buen exponente del barroco murciano. El XVIII será el siglo en el que el pueblo rompa la muralla y se expanda extramuros; se acaben obras de casas señoriales, iglesias como la Asunción, la ermita de Santa Ana... Aceite y vinos de Moratalla alcanzan pronto fama y prestigio, pero la escasez de agua, las sucesivas desamortizaciones sufridas por sus instituciones, el caciquismo y el aislamiento empobrecieron drásticamente a Moratalla, cuya demografía ha descendido sin freno hasta hace unos pocos años. Actualmente, la mejora de las comunicaciones, la instalación de algunas fábricas del sector de la madera, el desarrollo del sector turístico, para el que este pueblo tiene innegables y abundantes recursos naturales, y, también, una adecuada reestructuración del sector agrario, abren una perspectiva esperanzadora para Moratalla. "Texto y fotos extraidos de internet" |
|
|